3 de marzo de 2012

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15 HORAS...

y 1500 kms después, llegamos a mi penúltima parada en Sudáfrica. Dejando atrás el Western Cape, atravesando las provincias del Northen Cape y Free State, llegamos al motor económico del país, la región de Gauteng. El pasado martes, Richard y yo nos instalamos en Pretoria.

Cambiamos el mar y las montañas por la altiplanicie interior de esta gran ciudad. La calma "capetonian" por el trasiego de una urbe con más de dos millones de habitantes. El trueque no parece demasiado apetitoso, así al menos me lo hacía ver cualquier sudafricano al que le hablase de mi próximo destino.
Todo tiene su encanto. Solo se trata de saber buscar. Será eso o las bajas expectativas, pero Pretoria, o Tshwane como están intentando que se conozca a la urbe, me ha sorprendido gratamente. Verde y abierta. Desde la cima de Klapperkop, la vista del valle donde se ubica la ciudad nos regala dos palabras: verde y abierta. Infinitos árboles y parques dominan por completo sobre los bajos edificios. Árboles en su mayoría jacarandás, que entre Octubre y Noviembre florecen tiñendo las calles de morado.
Pretoria es la capital administrativa de Sudáfrica. Comparte vítores junto: Ciudad del Cabo, capital legislativa, y Bloemfontein, la capital judicial. Por lo tanto aquí se ubica la sede del Poder Ejecutivo, un espectacular edificio sobre una imponente colina en el centro de la villa: los Union Buildings. Las fotos muestran su grandeza, pausada con sus inmensos jardines. El anochecer, con la imponente estatua del caballo, me traslada hasta las múltiples batallas que aquí se acometieron por el control de la ciudad. Sangre demarrada de ndebele, zulúes y voortrekkers. Y más tarde por republicanos e ingleses.

Ahora los cañones solo son alimentados por coloridas flores.

1 comentarios:

  1. Non paras amigo! Vaia experiencia que estás vivindo muchacho!!! Noraboa! Disfruta dos últimos días!

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