29 de junio de 2011

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OTRA VEZ, TRIATLETA

Seguimos quemando etapas en nuestra recuperación. Con la aprobación de la doctora Ibañez, iniciamos el camino sobre la bicicleta. Tras siete semanas sin montarla, las sensaciones distan mucho de ser agradables. La falta de confianza por la pérdida de pericia, la tensión por evitar baches que dañen la muñeca y el recuerdo del brazo aun débil e infantil, no ayudan demasiado.

Pero no hay mal que no cese, a cada sesión abandonas alguno de esos miedos. Eso si, el camino es largo aun. Nadando tengo que luchar contra desagradables dolores de un, posible, nervio pinzado. La movilidad plena sigue siendo una utopía por el momento. El tono y la fuerza del brazo parece que no avanza, el trabajo en el gimnasio aun resulta demasiado lesivo... pero poco a poco nos acercamos al Ruanova de antes del percance. Nadie dijo que iba a ser fácil, pero tenemos fuerzas y paciencia para poder volver a disfrutar sitiéndome pleno.

Gracias una vez más a todos esos ánimos y fuerzas que siempre recibo. Seguro que pronto los recibiré enfundado de zebra, dejándome la piel en cualquier competición.

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