26 de enero de 2010

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¿JET LAG?

Dícese del desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los períodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar en avión largas distancias, a través de varias regiones horarias.
 
Todo mentira. Cuatro valientes desafiamos tales afirmaciones en dos viajes hacia el otro lado del mundo de 16000km.
 
¿Cómo superar el jet lag? Siguiendo los consejos de nuestro experto en naturaleza, Adrián Trillo, y adaptando el horario de sueño al horario nocturno del país de destino. Tarea fácil para cuatro valientes que son capaces de dormir poco menos que de pié. Todo ayudado por tres semanas de "entrenamiento" para mejorar esta capacidad innata de facilidad de conciliación del sueño, durmiendo en el suelo,en colchonetas,en la arena de una playa o en una tienda de campaña con "piscina de goteras" incluída. Los asientos del avión se convirtieron en un regalo para el descanso el día de la partida.
 
¿Cómo adaptar el cuerpo a un cambio tan grande de temperatura? En cosa de bajarse de un avión cambiaríamos los 30º C del verano aussie por los 0º del invierno madrileño. Solución: terapia de choque. Pasamos 13h en Seoul a -12º C, con lo que nos volvimos muy tolerables a la temperatura ibérica. Nos ayudó la amabilidad infinita de Korean Air, que para nuestra sorpresa nos obsequió con un modernísimo hotel 4 estrellas en la localidad de Incheon; y una cena de sabores asiáticos aderezados con unas impresionantes vistas desde su restaurante en la planta 19. Pero, por nuestro plan de choque, abandonamos las comodidades de sus habitáculos para adentrarnos en sus salvajes -12ºC.
 
¿Como superar el síndrome post-vacacional? Estar muy activos. Desde que aterrizamos varias obligaciones, despistadas tras la esquina antes de partir, se agolpaban ahora para martirizarnos. Recuperar el tiempo "perdido" en el plano físico-deportivo y, sobre todo, una buena carga de trabajo académico en forma de exámenes se encargaron de mantener nuestra mente ocupada. Sin tiempo para refugiarse en vagos pensamientos veraniegos.
 
Y ahora, recuerdos de Australia nos asaltan por momentos. Un día despertamos abrumados por la majestuosidad de la Ópera House; otro nos dejamos acariciar por el Mar de Tasmania en una de sus playas desiertas en Binalong Bay; o quizás las mil sensaciones que nos invanden son en Halls Gap, corriendo entre canguros.
 
Se nos aparecen en forma de sueños, pero permanecerán en nosotros como vivos recuerdos para el resto de nuestras vidas.
 
Antón Ruanova

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