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-"Vamos más a la izquierda, está claro que es un poco más corto. Y atento, en cualquier momento dan la salida, esto es África"- Ramón y yo callamos décimas antes del bocinazo de salida.

Marea baja, corremos y corremos sobre el agua antes de poder nadar. No soy demasiado rápido, pero me concentro en aguantar corriendo el máximo tiempo posible y no perder el equilibrio. En mis primeras cuatro brazadas ya me siento con fuerza. Mucha fuerza. Me siento sobre el agua más que dentro de ella. La capucha BARRACUDA me aísla un poco más, pero los 13ºC del Atlántico son así soportables. Primera boya, momento crítico salvo que estés en cabeza. No llevo ni el primer golpe, rebaso por dentro a Pedro Miguel, voy nadando sobre la 8ª posición.


Tras enfilar el segundo giro, nos enfilamos hacia tierra. El amanecer, son las 7h de la mañana, es precioso con la Table Mountain al fondo vigilándonos. Reconozco delante de mí a Poliansky, que gran inicio de prueba, pienso. Hacia el final hay que jugar a surfear sin tabla. Hasta me paro un segundo para que su fuerza me lleve hasta la orilla. Me equivoco. Su fuerza me lleva hasta el fondo. Choco con la arena, pierdo tiempo y me gano un pequeño mareo.
Son escasos segundos, quizá hasta décimas, pero he perdido mi posición ventajosa para estar en la línea roja. Corro como puedo hacia boxes. El gran grupo está unos metros delante de mi. Tiro neopreno, gorro, capucha y gafas en la cesta. Me abrocho el casco. Salgo a correr con mi MASSI en la mano. Va a costar enganchar el tren. Pedaleo con todas mis fuerzas, no están lejos. Me sobrepasa, como un avión, el namibio Louw. Tras retorcerme y retorcerme un poco más, cojo el billete de pasaje en su estela. Alcanzamos un trío que igualmente se ha quedado fuera del gran grupo. Justo cuando los dos triatletas que me preceden chocan y están apunto de besar el suelo. Freno, instintivamente. Se me aparece un hueco de 10m que debo cerrar; que debo y no puedo cerrar. Me vuelvo a retorcer, pero mis piernas no quieren saber de más sufrimiento. Pedaleo solo. Derrotado. Por momentos estoy aturdido, mi cabeza no se explica todo esta agonía innecesaria. Estaba nadando en cabeza, sintiéndome agusto... ¿Donde está el botón de resetear y volver a empezar?

Último vagón, última esperanza. Tissink, séptimo en el último Ironman de Hawaii, comanda un grupo de cuatro valientes que no pierden la esperanza. Yo, como puedo, intento convencer a mi cabeza de que hay que seguir apretando. Estamos volando, si delante se paran un poco, entraremos en carrera. Por el ecuador de la bici, nos cantan 40" de desventaja. El italiano Hofer y el sudafricano Naude también colaboran. Yo hace tiempo que parezco ver todo como espectador.

Km15, ¡enganchamos el primer grupo! Todo ha vuelto a empezar, salvo porque llevo una paliza descomunal en mis piernas y porque mi cabeza sigue desconcertada. El último km siempre es brutal. Intento meterme en batalla, la gente está nerviosa y se prevé alguna caída. Lo intento, sin mucho éxito. Al bajarme de la bici estoy en la cola. Calzo mis NEW BALANCE con ganas de volar. Hoy no es el día. Las primeras zancadas hablan de mucha fatiga, hasta apatía. Me concentro, sufro, vuelvo a sufrir. -"Venga, zancada corta, alegría"-, pienso. Y de verdad que sufro, más que cuando corro un minuto más rápido luchando con los mejores. Aquí no hay adrenalina que me vuelva fiera. Además lucho contra la cabeza y su extraña apatía. Creo que mi carrera se ha quedado en esa ola.

20º, al menos cierro el top20 que otorga puntos para el Ranking Mundial. Mi sexta prueba ITU consecutiva donde lo consigo. Pero mis metas miran un poco más arriba. Todo llegará, es solo la primera carrera de un largo año. El deporte va más allá de ganar o perder, es la oportunidad de conocerse mejor a uno mismo. Un mundo donde la palabra superación gobierna por decreto. Donde la fuente de energía, limpia e inagotable, es la ilusión.

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UN POCO MÁS CERCA DEL CIELO

                                
No, me niego a abandonar el Western Cape sin haber visitado Lion´s Head. Tras algún intento fallido, parecía que lo que prometía ser un espectacular ascenso hasta la cima de este peculiar pico, se iba quedar como una de tantas cosas que "no fue y pudo ser". Incluso esta vez, con todo programado, una lluvia de última hora cerca estuvo de privarnos de semejante espectáculo.
                                          
Medio camino se hace cómodamente sobre cuatro ruedas. El coche se queda aparcado en la carretera que finaliza Signal Hill. Empieza la aventura en nuestro día de descanso. El asfalto se transforma en camino de tierra y piedras. Nos introducimos en la naturaleza. Por ahora el sendero es amplio, la única complicación es la fuerte pendiente del terreno. Las casual New Belance parecen hechas para la ocasión.
                                           
A medio camino, tras abandonar la primera parte más sencilla, uno ya puede deleitarse con esta visión. Las montañas, que marcan el inicio del Cape of Good Hope, se conocen como los Twelve Apostles. A su abrigo Camps Bay y sus playas. Todo bañado por el gélido Atlántico. Seguimos escalando.
                                           
El camino hace tiempo que se ha complicado. Por momentos hasta asemeja no haber sendero. Entre rocas, cada uno escoge su manera. La dirección está clara, hasta la cima. Cima que comenzamos a sentir cerca. Casi una hora de agradable caminata. Las nubes pasan entre nosotros recordándonos que estamos a una buena altura. Por momentos apenas hay visibilidad. Hasta caen unas gotas. El tiempo, absolutamente cambiante en pocos segundos, me recuerda a un loco día primaveral de Galicia.
                                            
Todo para esto. La cima de Lion´s Head. Un poco más cerca del cielo. Nuestro Suunto marca 687m de altitud nada despreciables considerando que partimos al lado del mar. El corazón al fin se relaja tras batir con fuerza tras tanta pendiente. Los ojos intentan captar la grandeza del paisaje. Imposible no relajarse y disfrutar de tremendo espectáculo.
video
Una pequeña muestra. En el vídeo se puede contemplar: las playas de Clifton, la zona de Sea Point, Robben Island en el medio de la Table Bay, Signal Hill, más Ciudad del Cabo, la gran Table Mountain y los Twelve Apostles marcando el inicio del Cape of Good Hope. Tanto por la altura, como por el lugar: un poco más cerca del cielo.

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STELLENBOSCH

Stellenbosch, el segundo asentamiento europeo más antiguo de Sudáfrica tras Ciudad del Cabo, de la que la separan 50 km. La ciudad fue fundada en 1679, y se conoce como ciudad de los robles, por la gran cantidad de ellos decorando las calles. Dos cosas caracterizan principalmente a este enclave: su universidad y los viñedos.

Gracias a la importancia de su universidad la ciudad es el corazón de la cultura Afrikáner, por el gran número de académicos y estudiantes de esta cultura que han vivido aquí. Más de 25000 estudiantes dan un ambiente único a sus calles.
Stellenbosch conforma, junto con Paarl y Franschhoek, las Cape Winelands: la región vitícola por excelencia del país. Las bodegas realizan "wine testings", una de las grandes atracciones turísticas de la región. Además de sus buenos caldos, los viñedos gobiernan el paisaje haciendo realmente agradable cualquier paseo o entrenamiento a su vera.

Pero esta ciudad también es mundialmente conocida dentro del triatlón. Grandes estrellas de nuestro deporte fijan su residencia aquí durante unos meses. Tin Dom, Jan Frodeno, Enma Snowsill, Conrald Stolz, Dan Hugo,... Todos ellos con medallas en olimpiadas o campeonatos del mundo. Además este año hemos podido entrenar en alguna ocasión con la selección alemana aquí concentrada: Maik Petzold, Christian Prochnow, Sebastian Rank, Steffen Justus, Anja Dittmer,... Un auténtico lujo.

Como lujo es poder correr por sus montañas.
O nadar en su piscina descubierta. Siempre presentes las montañas que protegen la urbe.
Lujo en el que aprovechamos nuestros últimos días. Su buen clima, la tranquilidad de sus calles y la belleza de la naturaleza son cosas que echaremos de menos a partir del próximo domingo. Atravesaremos el país en coche. Pretoria y sus 1700m de altitud, será nuestra próxima parada para las próximas cuatro semanas. Pero eso será a partir del domingo. Aun tenemos unos días por delante para seguir maravillándonos.

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BAILE DE CIFRAS

Seguimos en Stellenbosch. Seguimos descubriendo Sudáfrica. El período de descanso se acabó al tiempo que recogíamos los adornos de Navidad. Tras unos diez días de adaptación, Richard y yo nos desplazamos hasta Stellenbosch, pequeña y alegre ciudad conocida mundialmente por ser residencia de grandes triatletas. Otro día os trato de enviar con palabras y fotos el encanto de este lugar, la gran capital vitícola del país. Pero hoy escribo sobre todo para los amantes de números.

Pretemporada. Momento de sumar kms y kms. Sin prisa, y con buena letra, los primeros catorce días "serios" nos dejaron estos datos: 23 y 31 kms de agua - 280 y 260 kms de bici - 70 y 75 kms a pié. Stellenbosch nos recibía con calor extremo y mucho trabajo por delante.

Semana a semana, las sensaciones son mejores. Tras el duro comienzo, las temperaturas nos daban un respiro. Los 40ºC nos daban tregua por unas jornadas y de noche ya no nos retorcíamos entre sudor. Mejor descanso, sumado a que el cuerpo se adaptaba a la rutina, nos hacían las cosas un poco más fáciles.

Tras compaginar durante años estudios universitarios y entrenamiento, nunca fui de grandes volúmenes. Este 2012 disfruto rompiendo mis límites. Quizá no sea nada espectacular, pero volumen solo es una parte de la ecuación. En el otro lado está la calidad. Por no hablar del fin mismo, asimilar el trabajo realizado. Es impresionante comprobar como el cuerpo se adapta cuando la mente envía el mensaje optimista adecuado. Suena a tópico, pero los límites están en nosotros, y solo nosotros podemos ampliarlos.

La 3ª y 4ª semana supusieron: 29 y 28 kms de agua - 300 y 335 kms de bici - 84 y 100 kms a pié. Desde las 24 horas de los primeros siete días hasta las 29 de la última semana. La progresión es constante, al tiempo que incrementamos la calidad del trabajo para seguir ágiles.

Para los amantes de los números, este primer mes de preparación nos deja este baile de cifras: 111km de agua - 1180 kms de bici - 330 kms a pié. Es solo el comienzo, pero ¡esto no se para!

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CURIOSIDADES SOBRE EL TRÁFICO EN SUDÁFRICA

Muchas son las cosas que a uno le sorprenden cuando llega a un nuevo país. No todas por diferente, cada vez más a uno le llama la atención que haya tantas cosas en común. Desde la similar música al sintonizar la radio, hasta la omnipresente comida basura pasando por los mismos coches atascados en un semáforo.

Pero sería un análisis absolutamente superficial. No hay que ampliar mucho la visión para detallar las características propias de este país. Once lenguas oficiales nos dan una idea de su más clara señal: diversidad. Por citar los anteriores ejemplos, es fácil deleitarse con las músicas más tradicionales, siempre con la vitalidad contagiosa del ritmo africano. Igualmente sencillo es sorprender a nuestro paladar con una enorme variedad de distintos platos. Bobotie, una especie de lasaña de carne, es de lo mejor que he probado. Junto con carne de avestruz o multitud de platos picantes de los inmigrantes malayos aquí asentados desde hace décadas.

Aunque si hay algo que a un europeo le sorprenda, es el tráfico. Más bien la concepción de legal o ilegal, absolutamente laxa en estas tierras. He tomado una foto prestada de internet, quizá sea un ejemplo bestia, pero uno puede ver cada día backies (sudafricana palabra para estos pick ups) cargadas de personas con solo salir a la calle. Tumbadas sobre la carga, de pié,... cualquier modo parece ser válido. ¿Legal? No, pero la policía pasa a su lado sin siquiera advertirles. ¿Peligroso? Bastante.

¿Hablar por teléfono mientras conduces? Absolutamente común, incluso escribir mensajes mientras agarras el volante. ¿Llevar matrículas? Sí, normalmente se hace. Pero no es extraño ver pasar a coches sin ella. Algunos la escriben en un papel en la ventana, otros directamente circulan de incógnito para evitar los radares. Uno empieza a darse cuenta de la longitud de la palabra legal aquí. ¿Más sobre matrículas? Uno puede personalizar la suya. Por supuesto previo pago, más cuanto menos caracteres desees.

Más curiosidades. El seguro del automóvil no es obligatorio. La gente camina por las autovías. Pero también hay espacio para notas positivas. Los conductores suelen aprovechar los amplios arcenes para dejar pasar a los que circulan más rápido. Eso, y que la gente adelanta en cualquier lugar aun habiendo doble línea continua, ayuda a agilizar el tráfico. Casi todo nos va llevando a que el número de colisiones puede ser elevado. Y eso que no llegamos a los "reyes" de esta jungla: los taxis.

Uno de tantos días escuchando la radio en el coche, oí algo que me parecería imposible. De los más de 700 muertos por accidentes de tráfico durante 20 días, en un 80% había estado implicado un taxi. ¿Alguna explicación? Si la gente no cumple en demasía las normas, qué decir de los taxis. La gran mayoría son minivolúmenes, que llegan a transportar a más de doce personas. A veces circulan con la puerta corrediza abierta. Y lo hacen siempre tocando el claxon en busca de nuevos clientes. Si alguien responde al pitido levantando la mano, el taxi se para. Poner el intermitente o tener que cruzar sin avisar de un carril a otro, son males menores. Mirar más hacia los posibles clientes que a la carretera puede ser una de tantas causas.

No todo son malas prácticas. La bicicleta levanta muchas pasiones en el Western Cape, y la mayoría de los vehículos circulan con respecto antes los ciclistas. Incluso muchos coches llevan una pegatina en su parte trasera para concienciar sobre ello: "Think Bike".

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