Queres darlle un impulso á tua natación? Estás canso de facer metros e non ver melloras nos teus tempos nas probas?

É a tua hora. Non sigas facendo o mesmo se pretendes cambiar. O sábado 6 de febreiro teremos unha Master Class de Natación na Piscina Municipal de Noia. Traballaremos aspectos técnicos e psicolóxicos para establecer unhas pautas individualizadas de melloras.

As prazas son limitadas. O custo é de 20 €, e inclúe o regalo dunha banda elástica Fitband para aquecer e fortalecer e tamén un vídeo con análise técnico individualizado do nado desde fóra e dentro da auga.

A clase comeza desde o mesmo momento no que decides formalizar a tua inscrición. Para elo, envía un email a antonruanova@gmail.com e enviarémosche as instruccións e un cuestionario para coñecer as tuas inquietudes e os teus obxetivos.


Comezaremos cunha presentación dos asistentes e dos seus obxetivos, antes de aquecer e realizar un importante traballo de fortalecemento para previr posibles lesións.

Un aquecemento que tamén levaremos a cabo na auga, como paso previo ao traballo técnico nas cinco fases da brazada: entrada, agarre, tirón, impulso e recobro. Realizaremos exercicios adaptados a cada unha das fases e ás necesidades de cada deportista.

Finalmente faremos unha introdución á natación en augas abertas, poñendo ó énfase nas particularidades do nado en triatlón. 

Será o momento da grabación de vídeo personalizada, tanto subacuática como desde fóra da auga.

Uns estiramentos porán fin á clase do día, pero non ao proceso de mellora. Comeza o fluxo de información individualizada cos puntos fracos de cada deportista, que se mostrarán no vídeo, e as recomendacións de mellora igualmente individualizadas.

Vémonos o sábado 6 en Noia. Inscríbete e/ou resolve calquera dúbida no email: antonruanova@gmail.com. Lume!!!


Las piernas duelen. El pecho aprieta ante la expansión de los pulmones en su búsqueda de más oxígeno. –“Venga, puedes soportar más sufrimiento, puedes ir más rápido. Es la última competición del año, el último esfuerzo de 2015”-, me autoconvenzo. Estamos a cinco kilómetros del final de carrera. Pero antes, antes de llegar hasta aquí han pasado muchas cosas en esta carrera.

Tramandaí, Rio Grande do Sul. La octava y última etapa del circuito nacional Sesc Triathlon es la de mayor nivel de participantes. El dos veces olímpico, Reinaldo Colucci y el flamante campeón mundial junior, Manoel Messias se unen al resto de profesionales habituales.

Sin mucho esfuerzo ni lucha, me coloco a pies de Chicão Ferreira. Las primeras brazadas me demuestran la confianza con la que me situé en la línea de salida tras cinco buenas semanas de entrenamiento. El agua es oscura. Los pies de Chicão desaparecen y me concentro en seguir las burbujas de su patada. La mayoría de atletas se han ido hacia la izquierda y podemos nadar relajados. Hasta la boya. Nos juntamos todos, peleo la posición pero pierdo alguna posición. Hoy fuerzas y cabeza me acompañan. Adelanto a Toldi para volver a la estela del líder Chicão.

Concentrado en perseguir su espuma, me relajo en la segunda posición. Luce el sol. El río y su corriente (junto con nuestra fuerza) nos transportan hacia la ciudad. Disfruto. Más aun cuando recuerdo el sufrimiento de la anterior prueba en Salvador. Hoy es el día. Uno de esos en los que te sientes poderoso. Quiero desprenderme del neopreno y correr ahí fuera. Ansia. Quiero que empiece el siguiente baile: rock duro sobre las dos ruedas.
Salimos del río. Sólo miro hacia delante pero los gritos del público me señalan que el grupo es numeroso. Descalzos, corremos cuales locos hacia nuestras bicicletas. Empiezo a pedalear detrás del gigante Colucci. Concentración. Empieza el baile. Los cuatro kilómetros del circuito son una yincana de curvas y atletas doblados. Peligroso… ¡y muy divertido!

La primera vuelta es tensa, me toco y apoyo en algún atleta, y rápida. Con varios doblados por medio, se forma un grupo delantero numeroso. Tras el arreón inicial de Colucci, le toca a Chicão. Y a Toldi. Los dos estiran el grupo. Los sigo cerca con Vinuto (el líder del circuito con once puntos de ventaja sobre mí),  Sorbo y Willy. A los ataques en las rectas se une la frenética salida de cada curva. Mis piernas responden. Mi cabeza afianza la confianza del día grande. Respondo a los cambios de ritmo con frescura. El dolor de patas y la incapacidad de Salvador se han quedado en Bahía.

En la tercera de las diez vueltas se acelera la música. Colucci ha escogido pareja de baile. Él y Chicão danzan entre curvas y doblados. Se van a otra pista. Por detrás, Toldi, Vinuto, Sorbo, Willy, Diniz, Messias y yo formamos un grupo de vals. Acompasados pero lejos del frenético ritmo de la pareja de líderes.

Messias abandona por problemas mecánicos y por detrás nos alcanzan Matheus, Queiroga y Monteiro. Éste último acelera nuestro vals en cada curva. No pierdo el paso con el cambio de música. Sigo concentrado. Sufriendo cuando se tensa el ritmo pero sobre todo disfrutando. De la prueba. De mis fuerzas. De mi confianza.

Empezamos a correr a dos minutos de los líderes. Demasiado, pienso, pero lo vamos a pelear. Salgo tercero del grupo pero rápido paso a Sorbo y me uno a Vinuto. No quiero compañías. Cierro los ojos y ataco. Sostenido. Como si fuese una prueba de 1.500 metros. Sé que Vinuto sufre. Pero me aguanta. Un punto más. Se empieza a quedar. Pero lucha y me vuelve a alcanzar. No. Ahora o nunca. Vuelvo a incrementar un ritmo que ya reconozco suicida. Y se queda. Me crezco. La adrenalina me lleva en volandas. Sólo miro hacia delante. Paso la primera de las seis vueltas y me cantan 1:40 de retraso con el segundo. Nadie dijo que iba a ser fácil. Sigo mi baile. Rabioso.

Tercer giro. He pasado el segundo a 1:30 detrás de Chicão. Empiezo a acusar el inicio suicida. Siento el viento de cara que antes ni conocía. El sufrimiento se acumula, pierdo frescura. Y en estas estamos en el inicio del relato. Cinco kilómetros para terminar la prueba, el circuito y la temporada. Me auto convenzo para no caer en un vals y recuperar ese baile rabioso de música electrónica. El pie recobra la reactividad. La cadera sube. La diferencia de 1:15 del tercer giro se convierte en cincuenta y cinco segundos a falta de dos vueltas. Y treinta y cinco segundos en la última. Por detrás Matheus supera a Vinuto. Pero hoy sólo miro hacia delante.

Gana Colucci, intratable. Chicão era tercero en el circuito, tres puntos por detrás de mí. Justo esos tres puntos que me recupera con su segundo puesto de hoy. Mis últimos metros de la temporada son un premio. Choco la mano con el público. Sonrío. Acaricio mi bigote Movember. Y ando. Porque en el último kilómetro los calambres llaman a mi puerta y porque no quiero que se acabe. Cruzo la meta tercero. Disfrutando. Matheus (4º) y Vinuto (5º) cierran el podio.

Vinuto es el ganador del circuito Sesc Triathlon 2015. Seis puntos por detrás, Chicão es segundo con los mismos puntos que yo por su mejor colocación en la última prueba. Tercero hoy, tercero en el circuito. ¿Sería mi última carrera profesional? Eso mismo pensaba en 2013 al iniciar el máster. Y en 2014 al empezar a trabajar en la Oficina Económica y Comercial de España en Brasilia. ¿Y si en 2016 renuncio a una posible seguridad económica por seguir persiguiendo sueños en el deporte?


Muchas preguntas. Apasionantes respuestas. Por ahora quiero disfrutar de un buen año de trabajo y deporte. Lume!
Segunda crónica. Sexta carrera. Este fin de semana Salvador de Bahía acogía la 6ª parada del circuito Sesc Nacional. Hasta allí me desplazaba  con la intención de mejorar la última etapa en puesto (5º) y sobre todo en sensaciones y actitudes competitivas.

Todo preparado en boxes. Calentamiento realizado. Mentalizado y habiendo visualizado la prueba, me presento en la línea de salida con equilibrio entre confianza y ganas de luchar. Y parece que hoy va a tocar luchar. No alcanzamos ni 15 brazadas cuando me golpean y hunden. Salgo a la superficie con rabia y sigo peleando mi lugar para avanzar cuando se repite la operación. Me vuelven a golpear y hundir antes de poder reponerme del primer embiste. Un segundo de adrenalina y quiero devolver, más fuerte, el golpe recibido. Un segundo de cabeza fría y vuelvo a pensar en la carrera. Me olvido de venganzas. Voy último y toca sufrir para remontar. Sea por los golpes, sea por mi rabia, mis sensaciones son horribles.

Me abro a la izquierda y trazo una línea más corta a la primera boya. No sin ahorrar fuerzas comienzo a progresar. El corazón late un poco más despacio, menos fuerte, y la cabeza culmina su enfriamiento. Al iniciar la 2ª vuelta soy 6º. Siguen las malas sensaciones pero estoy en el primer grupo. Lucho y me concentro en nadar los más plano posible para ofrecer la menor resistencia posible al agua. Antes de tocar tierra, mi cabeza ya visualiza la agonía de la transición y el inicio del ciclismo.
No me equivoco. Agonía. Corremos. Descalzos. Rápido. Sin dolores por esas mismas piedras sobre las que antes de la carrera mal conseguíamos andar. La concentración, la adrenalina, pueden milagros. Monto sobre mi Massi en 6º o 7º lugar. La natación no selecciona en exceso la carrera. Sorbo, Vinuto, Queiroga, Cirelli, Ferreira, Fonseca, Matheus, Menezes y Ruanova formamos el primer grupo. Desde el inicio la bici alterna momentos de calma con bravos ataques en busca de fuga. Ferreira es el más activo. Con más o menos sufrimiento y variantes, los 9 seguimos juntos. Yo dejo hacer. Me sitúo en la parte trasera del grupo. En alerta. Concentrado para no perder la prueba.

En la 4ª vuelta, el grupo se parte en varias parejas. Aumenta la tensión, la potencia y el dolor de piernas. Nos volvemos a juntar y definitivamente confirmo mis malas sensaciones del agua. Una razón más para ser listo. El mínimo despiste con la mínima capacidad de respuesta que siento hoy, puede ser fatal. 8ª de las 10 vueltas de 4 kms por el centro de Salvador. El Mercado Modelo y el Elevador Lacerda no se disfrutan con el corazón en la boca. De los incontables ataques sale otra fuga. Ferreira se lleve a Vinuto y Queiroga. Estoy en cabeza del grupo y pierdo referencias y el control. Matheus ataca y se une al trío. Están unos 40 m. delante. Todos nos miramos. Es la tensa espera antes de que alguien se ponga de pie sobre la bici y pedalee con todas sus fuerzas. Fonseca lo hace. Reacciono sin éxito. Solo me quedan Cirelli y Sorbo, mis últimos vagones para llegar al tren de cabeza. Me atacan. Me quedo solo. Se repite la historia de Caioba y Belem. Voy de pie. Con todas mis fuerzas. Otra vez escasas. Cuando el dolor de piernas me consume grito, jadeo. Esta película de terror ya la he vivido. No me quiero rendir pero los 7 de cabeza ya están 60 m. delante de mí. Yo no consigo engañar más a mi cabeza. Me odio. Un solo despiste y voy a decir adiós a la carrera. Otra vez.
Cuando me pasa Menezes. Sufriendo, más, me pego a su rueda. Progresamos. Pero sus fuerzas también se agotan rápido. Lo animo a seguir mientras cojo aire. Y me vuelvo a lanzar con más ganas que fuerzas. El grupo de cabeza enfila el punto de retorno y adelanta a un grupo de atletas doblados. Vamos. Es ahora o nunca. Giro en el cono cual kamikaze por el medio de los doblados que gritan asustados. En mi cabeza solo retumba ese "ahora o nunca". Me acerco. Las piernas duelen menos cuando te acercas a tu objetivo. O mejor la adrenalina me vuelve a sedar. Lo consigo. Vuelvo a estar a cola del grupo. Gracias a los doblados. Gracias a Menezes. Gracias a no perder la fé. Gracias a la adrenalina. Las dos últimas vueltas solo puedo pensar en ese match ball salvado. Quiero correr ya.

Salgo a por los 10 kms unos diez segundos detrás de Vinuto y Queiroga. Seis vueltas con una subida de 400 m. por giro. Y sí, incluso en la carrera a pie, confirmo mis malas sensaciones. Llego a la cabeza, Vinuto, Sorbo, Queiroga y yo corremos codo con codo. Me siento pesado. Sin ritmo ni frescura. Hoy no disfruto ni un solo metro. Pero hay días y días, no desespero. Hemos venido a luchar. Ataco en la bajada. En la subida. Nuevamente en la bajada. Hasta en el llano. Sorbo pierde contacto pero aun somos un trío. Soy consciente de no ir rápido. Pero no consigo aguantar más de dos minutos el ritmo fuerte de los ataques.
Última vuelta. Queiroga ataca con fuerza en la subida. Dos veces. Una tercera en la bajada. Y una cuarta en el llano. Nada se mueve. Hoy la victoria se resuelve al sprint. Me concentro y por fin, estos últimos 600 m. disfruto con la idea de haber sabido sufrir para acallar malas sensaciones y estar disputando la victoria.

Arranco. Fuerte. Con todo. 200 m. para cruzar la meta. El público grita. Tanto que no oigo los jadeos de mis rivales. Por un segundo me siento rápido y me veo ganador. Por un segundo. Por un segundo soy tercero. Vinuto (1º) y Queiroga (2º) me sobrepasan y dejan sin respuesta a falta de 50 m. -"Buf, vaya día intento"-, pienso. Matheus (4º) y Sorbo (5º) cierran el cajón.
Sufriendo (como siempre). Sin disfrutar (hoy). Pero sacando otro buen resultado. Salvador, ahora sí voy a disfrutar de ti, de tus playas, de tus palmeras, de tu pescado. Lume!

Ha pasado mucho desde mi última visita al baúl de los recuerdos, a mis crónicas de papel y boli sentado en un avión de regreso a casa. Porque la competición me hace sentir vivo. Y escribir me da paz.

El deporte ha dejado paso a otras responsabilidades, primero estudio (máster en 2014) y ahora trabajo. Pero aun con el cambio de prioridad, el deporte sigue iluminando mis días.

Tras cuatro pruebas del circuito nacional Sesc Triathlon: Caiobá (6º), Brasilia (2º), Palmas (4º) y Manaus (2º), llego a Belém en parte acomodado, en parte dubitativo.

La fuerte corriente del Amazonas añade ese punto de tensión que me agrada. Para evitarla, corremos en paralelo a sus aguas a lo largo de la playa fluvial en lugar de sumergirnos directamente en su fuerza. Entro a nadar pronto. Demasiado. Detrás de Wesley Matos y con Rafa Fonseca. Nadamos y nadamos. Fuerte. Y apenas avanzamos. El resto, que corrió más tiempo antes de nadar, llegan unos veinte segundos adelantados a la primera boya. Nos hemos cansado más y estamos descolgados. Primer error.


No pierdo la calma. Viendo que Wesley no tiene su día, lo adelanto e inicio la persecución. En la segunda vuelta aprendo del error: corro hasta el final y me ahorro metros contracorriente, esfuerzo y una nueva cara de tonto. En la última boya consigo llegar a la cabeza de carrera. Aun con fuerzas para coger la estela de Chicão Ferreira y abandonar tras él las bravas aguas del Amazonas.

Transición. Sea físico o mental, me falta chispa. De ahí partían mis dudas. El déficit de sueño durante la semana de competición me resta frescura. Encesto las gafas y el gorro en la caja, me abrocho el casco y cojo la bici. Sin chispa. De ahí partía mi sensación de acomodo. Tras tres buenas carreras cometo el error de "olvidarme" de lo que es una competición: una pequeña guerra con guerreros preparados y hambrientos. Sea la falta de sueño o mi acomodación, hoy echo en falta esa rabia que te hace agresivo y te mantiene alerta. Así me monto sobre mi Massi y así se me escapan Iuri Vinuto y Chicão. Segundo error.

Contrariado por la segunda bofetada del día, me uno a Rafa, Wesley y Gustavo Sorbo en la persecución. Wesley cierra el cuarteto sin colaborar con nosotros. Mis piernas - ¿o será mi cabeza? - pesan. Arden. Duelen. Apenas consigo pasar al relevo. - ¿Dónde está el botón de resetear y volver a empezar? - Cansado, me abro y reclamo a Wesley que trabaje. Momento que Sorbo y Rafa aprovechan para atacar y pegarme una nueva bofetada. Quedarme a rueda de Wesley es el tercer error del día.


Delante se forma un grupo de cuatro unidades que camina con la fuerza del sabor de la victoria. Por detrás un grupo de seis donde nos frena el sabor del fiasco. Relevamos y trabajamos con las pocas fuerzas (físicas y mentales) que tenemos. Cuando dejamos la bici, hace 3'20" que el cuarteto de cabeza está corriendo.

Treinta y pico grados. Humedad alta. Esta vez no temo una pájara. Con tres bofetadas acumuladas, me engaño para entregar todas mis fuerzas en una persecución a todas luces improbable. Sufrir hasta el final sabiendo difícil la caza es mi castigo y a la vez mi terapia. La distancia con el 4º se acorta: 1'50" en la 2ª vuelta, 50" en la 3ª. Pero los diez kilómetros solo valen para probar mi capacidad de sufrimiento.


5º puesto. Una carrera dura. Tres errores. Malas sensaciones. Pero también una lucha romántica, conociendo el triste final de una remontada en vano, y un refuerzo de mis capacidades. Una cura de humildad. Más rabia para la próxima batalla: 27 de septiembre, Salvador de Bahía. Diversión con los parceiros Ribeiro y Henrique. Y una nueva prosa de paz. Seguimos aprendiendo. Seguimos disfrutando. Lume!
Objetivo 6x12. Objetivo lograr con 6 semanas de entrenamiento conseguir clasificarme entre los 12 primeros en el próximo Campeonato de España Elite de Triatlon. Objetivo disfrutar.

2014 ha sido un año de estudio. A punto de acabar la Tesis Fin de Máster, último requisito antes de lograr el título y sobre todo el acceso al mundo laboral en Enero, he encontrado las fuerzas para luchar por un nuevo reto.

¿Qué supone este reto? Competir de tú a tú con los mejores triatletas del Estado español, grandes talentos con gran preparación y dedicación durante todo el curso. ¿Qué ofrezco por mi parte? Mi año ha sido duras sesiones de silla y codos clavados en la mesa aderezadas con pizcas de deporte antiestrés y vitalizante. Escasos entrenamientos y escasa regularidad. 

En el deporte no hay secretos. Tampoco atajos. Los resultados sólo llegan tras un proceso de ilusión que fructifica en una larga y dura preparación. ¿Estaré siendo demasiado inconsciente al tratar de obviar mis últimos diez meses? No me importa. Volvamos a ilusionarnos. Con el paso de los años aprendes a ver que nos arrepentimos más de lo que no hemos intentado que de los errores cometidos.

No hay tiempo que perder. Hoy culmino mis primeros siete días como triatleta. De nuevo enfundo ese traje de ilusión y sudor que tuve que abandonar el pasado octubre. Sólo cinco semanas más. Un sprint, quizá a la desesperada, en los últimos cinco minutos de partido buscando cambiar el signo de toda la temporada. Un sprint de ilusión por volver a jugar a ser triatleta.

Un reto doblemente complicado este año, pero no podía negarme a "defender" mi carrera favorita. Aquí mis resultados en el Campeonato de España de Triatlon:

2009, Cangas do Morrazo (Pontevedra): 7º elite y subcampeón sub23.
2010, Pulpí (Almería): Subcampeón elite.
2011, Vigo: 4º elite.
2012, Pontevedra: 15º elite.
2013, San Juan de los Terreros (Murcia): Subcampeón elite.

Muy pronto una nueva y absolutamente diferente entrega: 13 de Septiembre de 2014, Águilas (Murcia). Poca preparación. Mucha ilusión. Vamos a luchar. Vamos a disfrutar. #Lume!
Tras 13 años luchando y disfrutando del triatlón, justo cuando había hecho realidad el sueño de poder dedicarme profesionalmente al deporte, tomo la decisión de hacer un alto en este camino. Desde octubre estoy en Madrid cursando un Máster en Gestión Internacional de la Empresa (MBA) gracias a unas prestigiosas becas del ICEX (Instituto de Comercio Exterior). Esta formación sirve como paso previo para trabajar durante un año en una embajada española en el mundo e iniciar así mi carrera laboral. Tampoco es un camino sencillo, pero como hice en el deporte, ¿quién no está dispuesto a pelear cuando hay ilusión?

Esto significa distanciarme, al menos durante un tiempo, de la práctica del deporte de alto nivel, esa llama que iluminó mi vida durante estos 13 años. Justo ahora que soy vigente Subcampeón de España; que la ilusión era máxima tras verme peleando de tú a tú con los mejores del mundo como prueban ese 6º y 12º lugar en las Copas del Mundo de Huatulco (México) e Alicante (España) respectivamente. Justo ahora que era rentable económicamente el esfuerzo de tantos años gracias a competir con grandes clubs en España, Francia, Portugal y Alemania.

La decisión no fue fácil. Siempre me quedará la duda de no haber perseguido con mayor firmeza una oferta para cambiar de nacionalidad y luchar por estar en los JJOO de Rio'16. Negociaciones que infelizmente no se pudieron concretar. Ojalá un día exista en España una cultura deportiva, y no de personalismos e ídolos, que permita a los deportistas vivir dignamente con algunas garantías de futuro.

Miro hacia atrás y me siento privilegiado de haber cumplido mi sueño de adolescente: competir por el mundo siendo internacional desde 2005, luchando contra los mejores y contra mí mismo día a día. Recuerdo especialmente ese primer viaje a Grecia para disputar un Campeonato de Europa Júnior, donde acabé delante del hoy oro olímpico, Alistair Brownlee. Muchas carreras. Pasión. Algunas victorias. Sueños. Alguna derrota. Aprendizaje. Siempre existen lesiones. Reinvención. Varios huesos rotos. Tenacidad. Muchos viajes. Muchos amigos. Muchas lágrimas de esfuerzo. Algunas de satisfacción que recompensan sobre manera cualquier momento duro. Pero sobre todo: miles de experiencias. Imborrables.

Quiero agradecer el incondicional apoyo de mi familia, amigos y entrenadores (César Varela, Diego Álvarez e José Rioseco). Así como a todas las marcas que me ayudaron e ayudan, destacando especialmente a New Balance y Massi, y al esfuerzo de Pepe y Pelé. A mi club: Arcade Inforhouse Santiago, seguiré compitiendo cebra y haciendo las labores de Director Técnico. No me olvido tampoco de otra gente muy importante en mí día a día como triatleta: compañeros (y amigos) de entrenamientos, personal de las piscinas, pistas de atletismo,... y tampoco de mi familia sudafricana. Gracias también, por qué no, a la Federación Española, especialmente a su antiguo Director Técnico, porque con sus zancadillas me hizo más fuerte y tenaz.

Quiero mirar hacia delante. Sólo me aparto, quizá temporalmente, del triatlón profesional. Pero no me distancio del deporte. Sigo entrenando cada día dentro de las posibilidades que me deja el Máster. La responsabilidad se traslada desde un mono de carreras a las sesiones de biblioteca. Pero la pasión por crecer, aprender y disfrutar sigue intacta sea frente a un libro o en una línea de salida de alguna carrera. Seguiré acudiendo a las pruebas y peleando siempre que sea posible. Y siempre gritando: LUME!
Tras 13 anos loitando e gozando do tríatlon, xusto cando fixera realidade o soño de poder dedicarme profesionalmente ao deporte, tomo a decisión de facer un alto neste camiño. Dende outubro estou en Madrid cursando un Máster en Xestión Internacional da Empresa (MBA) grazas a unhas prestixiosas bolsas do ICEX (Instituto de Comercio Exterior). Esta formación sirve como paso previo para traballar durante un ano nunha embaixada española no mundo e iniciar así a miña carreira laboral. Tampouco é un camiño doado, pero como fixen no deporte, quen non está disposto a pelexar cando hai ilusión?

Isto significa afastarme, cando menos durante un tempo, da práctica do deporte de alto  nivel, esa chama que iluminou a miña vida nestes 13 anos. Xusto agora que son o vixente Subcampión de España; que a ilusión era máxima tras verme pelexando de ti a ti cos mellores do mundo acadando ese 6º e 12º lugar nas Copas do Mundo de Huatulco (México) e Alacante (España) respectivamente. Xusto agora que era rendible economicamente o esforzo de tantos anos grazas a competir con grandes clubs en España, Francia, Portugal e Alemania.
A decisión non foi fácil. Sempre me quedará a dúbida de non ter perseguido con maior firmeza unha oferta para mudar de nacionalidade e loitar por estar nos XXOO de Rio'16. Negociacións que infelizmente non se puideron concretar. Ogallá un día exista en España unha cultura deportiva, e non de personalismos e ídolos, que permita aos deportistas vivir dignamente con algunhas garantías de futuro.

Miro cara atrás e síntome privilexiado de ter feito realidade o meu soño de adolescente: competir polo mundo adiante sendo internacional dende 2005, loitando contra os mellores e contra min mesmo día a día. Recordo especialmente esa primeira viaxe a Grecia para disputar un Campionato de Europa Júnior, onde rematei diante do hoxe ouro olímpico, Alistair Brownlee. Moitas carreiras. Paixón. Algunhas vitorias. Soños. Algunha derrota. Aprendizaxe. Sempre hai lesións. Reinvención. Varios ósos rotos. Tenacidade. Moitas viaxes. Moitos amigos. Moitas bágoas de esforzo. Algunhas de satisfación que recompensan sobre maneira calquera momento duro. Pero sobre todo: miles de experiencias. Imborrables.

Quero agradecer o impagable apoio da miña familia, amigos e adestradores (César Varela, Diego Álvarez e José Rioseco). Así como a todas as marcas que me axudaron e axudan, destacando especialmente a New Balance e Massi, e ao esforzo de Pepe e Pelé. Ao meu club: Arcade Inforhouse Santiago, seguirei correndo cebra e facendo labores de Director Técnico. Non me esquezo tampouco doutra xente moi importante no meu día a día como triatleta: compañeiros (e amigos) de adestramentos, persoal das piscinas, pistas de atletismo,... e tampouco da miña familia sudafricana. Grazas tamén, por que non, á Federación Española, especialmente ó seu antigo Director Técnico, porque coas súas trabadelas fíxome máis forte e tenaz.


Quero mirar cara adiante. Só me afasto, quizá só temporalmente, do tríatlon profesional. Pero non me distancio do deporte. Sigo adestrando cada día dentro das posibilidades que me deixa o Máster. A responsabilidade trasládase dende o mono de carreiras ás sesións de biblioteca. Pero a paixón por medrar, aprender e desfrutar segue intacta sexa fronte a un libro ou nunha liña de saída dalgunha carreira. Seguirei acudindo ás probas e pelexando sempre que sexa posible. E sempre berrando: LUME!

¿En qué piensas cuando piensas en Triatlon? Esto es lo que veo, lo que siento, esto es a lo que sabe. 
What do you think when you think about Triathlon? This is what I see, what I feel, what it tastes like.

 

Gracias a PIXEL FILMS