La garganta se irrita. Quema. Salitre y calor se mezclan convirtiéndose en veneno para mi bienestar, quiero salir del agua. Estamos a escasos 100m. de acabar la natación, cómodamente viajo 4º, tras las "planeadoras" Gómez, Serrano y Reig.
Antes había tenido que sprintar para cubir el hueco que me abrieron junto a Godoy. Y antes habíamos solventado bien la salida y toda la primera vuelta a piés de Javi.
Corremos por la arena para coger la bicicleta. Bofetada de calor. Salto con los piés dentro de mis LOUIS GARNEAU. Solo miro hacia delante. No vale pensar en la hora y treinta minutos que tenemos por delante. Desbocado. "Ruanova y Javi tiran la primera ascensión". Arriba el campeón se sitúa a mi vera. -"Si no colaboran yo no puedo tirar"- Transmito el mensaje en balde. El lenguaje corporal basta para saber que los compañeros de escapada no pueden más.
Abajo el campeón me vuelve a susurrar. Contesto, recluto fuerzas mentales y prometo intentarlo. Llega la segunda subida y Javi ataca. Serrano no puede. Cuando cesa el ataque, remacho. Desbocado otra vez. Josemi no puede. "¡Venga, venga, vamos solos los tres!" Bajada fuerte. "Javier Gómez, Pedro Reig y Antón Ruanova se entienden en cabeza de carrera".
Desde ahí apretar y apretar. Las referencias se suceden en cada giro. 50´´, 1min10´´, 1min20´´, 1min40´´ y de nuevo se reducen a 1min20´´ . ¿Será una táctica suicida? De un plumazo borro las dudas, pase lo que pase estamos difrutando de la osadía. Saber que vamos al limite entremezcla sentimientos, sufrimiento se torna satisfacción.
Javier Gómez Noya, gran campeón, gran persona. Siempre tira más que nosotros, pero las últimas vueltas, donde Pedro y yo solo podemos pasar al relevo por orgullo, enciende la locomotora y nos ayuda para que vayamos hacia delante.
Los cánones del ciclismo dicen que al ir a rueda hay que mirar a la espalda del corredor que nos precede. Hoy aprendí un nuevo capítulo que algún día escribiré en un libro de ciclismo. Subiendo, y con tal nivel de esfuerzo, la cabeza no puede mirar al frente, el suelo y los piñones de Javi son lo único que alcanzan a vislumbrar mis ojos.
1min40´´, 2min. "Los tres escapados se bajan a correr con una trabajada renta". Pedro y yo damos las gracias a Javi mientras a través de una sonrisa nos felicitamos por la valentía y el trabajo.
Me calzo las zapatillas. Despacio. Un amago de tirón hace saltar las alarmas. ¿Cómo responderé ante los 10km tras este esfuerzo? Pase lo que pase sufrimiento y emoción me reconfortan mitigando cualquier problema. Salgo a correr primero. Cinco zancadas y el campeón me sobrepasa. No lo veré hasta el abrazo de postmeta.
Marco mi ritmo. Pedro me sigue. Otra bofetada de calor.-"Cabeza, cabeza, Antón"- pienso. Ritmo crucero, tranquilidad. Agua fría resbala por mi rostro, cada avituallamento aparece como un oasis en este desierto de 10km. El calor es para todos y hoy no se puede correr rápido. Cada giro compruebo la referencia visual con los perseguidores, cada giro me reconforto en mi fortaleza.
No quiero pensar más allá de la siguiente zancada. Acompaso la respiración y trato de sentirme ligero. Recepción-impulso-respiración-fase de vuelo-respiración-recepción-... 63kgs viajan armoniosamente por el paseo de Pulpí. -"Ruanova va a quedar segundo"- Me gritan que Pedro se ha descolgado. Cabeza Antón, no pienses, solo sigue.
Último km. Ahora sí quiero pensar, disfrutar, mirar la cara del público al pasar. ¡Subcampeón de España Elite! Impresionante. Mis padres me esperan en meta. Entre sus brazos, en nuestro abrazo, aparecen todas esas personas que tanto me ayudan a crecer. Como deportista. Como persona.
Si a alguien pueden interesarle mis palabras, este cuento creo que puede demostrar que esfuerzo e ilusión terminan por derribar cualquier muralla.
"Ao final, os bós sempre gañan" P. Saborido
30 de agosto de 2010
27 de agosto de 2010
COPA DE EUROPA DE KARLVY VARY
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A veces conseguimos fracasar en lo fácil mientras superamos las dificultades. Copa de Europa de la República Checa. Para celebrar mi segunda internacionalidad absoluta en la selección me espera una bonita ciudad dominada por la calma y sus encantos, Karlovy Vary.
Los circuitos se presentan apasionantes. Tres vueltas de natación atravesando un punte que levanta escasos 40cm del agua y recorriendo una plataforma para saltar de nuevo al lago. Bicicleta divertida con tres repechos consecutivos con alguna rampa del 21%, dos tramos de pavé y varias curvas vertiginosas por el centro de la ciudad. La carrera a pié aúna escaleras, subidas, bajadas y más pavé. Triatlón tan duro como apasionante.
Saltamos al lago con la confianza habitual, pero hoy parece que no será suficiente. Entre los golpes, el Sol cegándonos y la escasa claridad del agua no consigo encontrarme cómodo en ningún momento. Sufriendo. Paso la primera vuelta entre los quince primeros, me abro a la derecha tras saltar desde la pasarela y trato de progresar. Peor aún, el segundo giro lo acabo siendo el 21º, soy el último del grupo y no logro avanzar.
Resbalo tímidamente al abandonar el lago. Corro hasta tocar mi DIADORA y corro aún más sobre ella. "No hay tu tía", el grupo se va y no estoy entre ellos. Trato de organizar el grupo y entrar al relevo. En el fondo es un desahogo absurdo, ¡como caminan por delante!
Entramos en Karlovy Vary, pavés y enfilamos la primera de las siete duras subidas. Las piernas responden, el ánimo también. Confiamos en los grandes ciclistas de nuestro grupo, Janour y Simko nos hacen soñar con un fuerte ritmo que nos mantenga en carrera. En el segundo giro nos visitan fugazmente dos motocicletas, Parienko y D´Aquino saludan y se van hacia delante. El grupo duda pero los mantenemos otras dos vueltas a la vista. De repente nos paramos. Nadie quiere seguir gastando. Parienko y D´Aquino se unen a los otros 16 hombres de cabeza y nuestro grupo se vuelve perezoso.
Las sensaciones son buenas, alcanzar los puntos difícil. Hemos venido a sufrir y nos mentalizamos para ello. Corremos por el centro de esta bella ciudad checa, la carrera despierta la curiosidad de la gente y entre el público varios turistas españoles nos animan con pasión. Me uno a Vicente. Relevos y ritmo que nos llevan a ir progresando sin prisa pero sin pausa. En la última vuelta éste se lanza y llega a meta en 20ª posición sumando sus primeros puntos ITU. Antes, el 13º, había llegado un bravo Jariel. Yo, pensando en lo que podría haber sido y no fue, entro en una triste 23ª plaza.
Triste a la vez que ilusionante carrera. Esta semana recuperamos el trabajo en el agua, lo que unido a la confianza sobre las dos ruedas y en la carrera nos hacen ser optimistas para el reto de este domingo: Campeonato de España Elite de Triatlón.
Los circuitos se presentan apasionantes. Tres vueltas de natación atravesando un punte que levanta escasos 40cm del agua y recorriendo una plataforma para saltar de nuevo al lago. Bicicleta divertida con tres repechos consecutivos con alguna rampa del 21%, dos tramos de pavé y varias curvas vertiginosas por el centro de la ciudad. La carrera a pié aúna escaleras, subidas, bajadas y más pavé. Triatlón tan duro como apasionante.
Saltamos al lago con la confianza habitual, pero hoy parece que no será suficiente. Entre los golpes, el Sol cegándonos y la escasa claridad del agua no consigo encontrarme cómodo en ningún momento. Sufriendo. Paso la primera vuelta entre los quince primeros, me abro a la derecha tras saltar desde la pasarela y trato de progresar. Peor aún, el segundo giro lo acabo siendo el 21º, soy el último del grupo y no logro avanzar.
Resbalo tímidamente al abandonar el lago. Corro hasta tocar mi DIADORA y corro aún más sobre ella. "No hay tu tía", el grupo se va y no estoy entre ellos. Trato de organizar el grupo y entrar al relevo. En el fondo es un desahogo absurdo, ¡como caminan por delante!
Entramos en Karlovy Vary, pavés y enfilamos la primera de las siete duras subidas. Las piernas responden, el ánimo también. Confiamos en los grandes ciclistas de nuestro grupo, Janour y Simko nos hacen soñar con un fuerte ritmo que nos mantenga en carrera. En el segundo giro nos visitan fugazmente dos motocicletas, Parienko y D´Aquino saludan y se van hacia delante. El grupo duda pero los mantenemos otras dos vueltas a la vista. De repente nos paramos. Nadie quiere seguir gastando. Parienko y D´Aquino se unen a los otros 16 hombres de cabeza y nuestro grupo se vuelve perezoso.
Las sensaciones son buenas, alcanzar los puntos difícil. Hemos venido a sufrir y nos mentalizamos para ello. Corremos por el centro de esta bella ciudad checa, la carrera despierta la curiosidad de la gente y entre el público varios turistas españoles nos animan con pasión. Me uno a Vicente. Relevos y ritmo que nos llevan a ir progresando sin prisa pero sin pausa. En la última vuelta éste se lanza y llega a meta en 20ª posición sumando sus primeros puntos ITU. Antes, el 13º, había llegado un bravo Jariel. Yo, pensando en lo que podría haber sido y no fue, entro en una triste 23ª plaza.
Triste a la vez que ilusionante carrera. Esta semana recuperamos el trabajo en el agua, lo que unido a la confianza sobre las dos ruedas y en la carrera nos hacen ser optimistas para el reto de este domingo: Campeonato de España Elite de Triatlón.
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